Las iniciativas de los vecinos y vecinas del barrio República para ayudarse durante esta pandemia crecen y se desarrollan bajo el concepto de colaboración y reciprocidad. Hoy el Museo de la Solidaridad Salvador Allende apoya concretamente y respalda estas iniciativas, acogiendo en sus dependencias al comedor popular Margarita Ancacoy y convocando a la ciudadanía a colaborar activamente en dos campañas de financiamiento comunitario.

 

Desde 2017 el MSSA desarrolla un trabajo sistemático de compromiso y acción con el territorio donde está emplazado, el barrio República en el centro de Santiago. Lo que comenzó como el proyecto “Mirada de Barrio”, financiado por Fondart en 2018, se institucionalizó como una tarea museal de vinculación con el medio dentro del área de Programas Públicos, generando así una relevancia transversal en la programación, basada en un trabajo orgánico y horizontal con instituciones y personas. 

Esta relación co-creativa tuvo su cénit el 18 de octubre de 2019, cuando en medio del estallido social, las redes de colaboración comunitaria se afianzaron y derivaron en distintas iniciativas sociales conjuntas: cabildos, seminarios, encuentros, entre otros. Y hoy en medio de la crisis económica y sanitaria del COVID-19, se materializa en apoyo y trabajo conjunto.

“Tenemos una relación estrecha con la Junta de Vecinos y la Asamblea Territorial de barrio República, así como con instituciones y personas que viven en las cercanías del museo. Valoramos mucho la expectativa que ellos depositan en nosotros, eso alimenta nuestro compromiso por la transformación desde el arte y la creación”, cuenta Claudia Zaldívar, directora del MSSA.

 

Comedor popular Margarita Ancacoy

Como una iniciativa de la Asamblea Autoconvocada del barrio República, el Comedor Popular Margarita Ancacoy entrega almuerzos los jueves y domingos a partir de las 13 horas, en la puerta del MSSA. Su nombre honra la memoria de Margarita Ancacoy Huircan, trabajadora del aseo de la Universidad de Chile que fue asesinada en la Avenida República hace dos años cuando de madrugada se dirigía a cumplir su turno.

Preocupados por la falta de medidas económicas y sociales, la Asamblea creó la iniciativa como “un espacio abierto y autogestionado por y para los vecines y familias que requieran alimentarse. Para quienes trabajan en el barrio, viven en la calle o están encerrados guardando cuarentena”, describieron en su fanpage de Facebook cuando anunciaron la inauguración el 14 de junio.

Comedor popular Margarita Ancacoy funcionando en el MSSA el 28 de junio. Fotografía de Paulo Zapata.

Organizados en voluntariado, obtienen sus recursos desde centros de acopio que funcionan en almacenes del barrio como una forma de mantener los lazos entre vecinos y fortalecer la economía local.

El Comedor partió funcionando en calle Toesca pero desde el 25 de junio funciona en el MSSA, en avenida República 475, donde se dispusieron espacios de cocina al aire libre y se distribuye comida caliente desde la entrada principal del museo. En su primera jornada repartieron cerca de 130 almuerzos y el domingo 5 de julio, aunque ya no les quedaba nada del menú principal, lograron preparar un segundo plato para quienes llegaron a buscar comida. Manteniendo las medidas de cuidado frente al Covid-19, se recuerda especialmente a quienes vayan al Comedor, que siempre lleven recipientes y potes para recibir el almuerzo.

Saliendo del MSSA con comida del Comedor popular Margarita Ancacoy. Fotografía de Paulo Zapata.

“Las ollas comunes son importantes porque a veces se asume que las personas tienen un lugar apropiado para cocinar, pero no es así. Por lo tanto, en muchos casos, no sólo basta con entregar mercadería. Hay personas que, más allá de la cuarentena, necesitan esta comida siempre”, cuenta Ignacia Biskupovic, encargada de Vinculación con el Territorio del Área de Programas Públicos, quien ha estado acompañando la distribución de alimentos desde el museo.

El Comedor Margarita Ancacoy solicita aportes en frutas y verduras que son recibidos en los almacenes cercanos de la comuna de Santiago: “El vecino” (Abdón Cifuentes 67 Local A), Minimarket (Almirante Latorre 294 Local 3); “Los 3 ¼” (Domeyko 2150); “Emporio de la tierra” (José Miguel Carrera 408), y la Carnicería “La Principal” (Club Hípico 531). También se pueden hacer donaciones en dinero a la Cuenta Vista N° 0-070-15-40041-7, del Banco Santander a nombre de Náyade Isis Bobadilla Espínola, RUT 17.487.230-9, con el correo electrónico: [email protected]

Para ser parte del voluntariado sus cuentas de redes sociales están disponibles en Facebook, Twitter e Instagram. Compartir sus afiches también es una forma de ayudarles a que la información llegue a quienes lo necesitan, pero además han dispuesto dos teléfonos para aquellos que no puedan ir a buscar alimento, de manera de llevárselos personalmente: +56 9 9498 4767 +569 4440 2298.

 

El barrio ayuda al barrio

La Junta de Vecinos en unión con la Asamblea del Barrio República y vecinos autoconvocados, mantienen la campaña “El Barrio ayuda al Barrio”, con la que recaudan y distribuyen principalmente mercadería según una base de datos a través de la cual han identificado a casi 500 familias en situación de vulnerabilidad ubicadas en este sector céntrico de Santiago, conocido por su patrimonio histórico y arquitectónico. En torno a ello han ido organizando distintas formas de apoyo.

Organizando aportes para armar canastas familiares. Fotografía de la Junta de Vecinos del Barrio República.

A la fecha han entregado más de 550 canastas de alimentos; han distribuido pañales, leche y ropa para bebés y niños pequeños. También entregan almuerzos y onces a gente en situación de calle los lunes, miércoles y jueves, así como carpas, abrigo y útiles de aseo. Están colaborando con distintas ollas comunes que se han organizado en el barrio y reasignaron 76 cajas entregadas por el gobierno donadas por vecinos que no las necesitaban.

Contando actualmente con más de 30 voluntarios que colaboran recolectando y sanitizando donaciones, cocinando y repartiendo ayuda, llaman de forma urgente a más personas a sumarse desde distintas opciones. Todos los días un grupo de ellos espera frente al supermercado Santa Isabel en la esquina de las calles Grajales con Almirante Latorre, para recibir alimentos desde las 11 a las 18 hrs. Sin embargo, también los pueden contactar por las redes sociales de la Junta de Vecinos (Facebook, Twitter, Instagram). Al mismo tiempo han dispuesto un formulario para que llenen quienes quieran ser voluntarios. Para las familias que necesitan apoyo, pueden escribir al siguiente correo electrónico [email protected]  

Lo que más necesitan estos días son personas que quieran donar tiempo como voluntarios. De acuerdo a lo que periódicamente van informando en sus redes sociales, siguen reasignando cajas entregadas por el gobierno y organizando los distintos aportes que reciben, pero los procesos de clasificación y sanitización han sido exigentes, y está afectando los apoyos que pueden prestar por ejemplo a las personas en situación de calle. 

“Corregir la distribución de alimentos por parte del Gobierno significó más trabajo del habitual, pero ayudó a identificar más vecinos con necesidad y a sumar voluntarios. Sin embargo seguimos estando al debe en mano de obra. Mientras nuestras capacidades aumentan, también aumenta la cobertura, la capacidad de recaudación y las líneas de trabajo”, cuentan en su fanpage de Facebook.

Sacando cuentas, dependiendo del ciclo del mes, calculan que en su centro de acopio que a veces no han podido abrir por falta de voluntarios, pueden llegar a producir entre $500 mil a $700 mil en mercadería a la semana. “Eso quiere decir que se produce un promedio de $80.000 a $100.000 diarios en mercadería, equivalentes a 7 u 8 canastas familiares. Esto significa que el punto de acopio recauda en promedio 1 canasta familiar por hora”, muestran en sus cifras. De ahí su urgencia en su llamado a más personas que les presten apoyo. “Cada hora menos de funcionamiento, es una canasta menos para las familias del Barrio República”, dicen sus redes sociales.

Estas solicitudes de ayuda son permanentes, para conocer detalles o cambios en las necesidades, direcciones y conocer nuevos centros de acopio, se recomienda estar atentos a las redes sociales de la Junta de Vecinos, la Asamblea o el museo.

 

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